PIERRE
BROUÉ (1926 - 1995)
Pierre Broué murió el 26 de julio, a la edad de 79 años, después
de un combate contra el cáncer. Destacado historiador, mundialmente conocido,
su obra influenció una generación entera de intelectuales y militantes
revolucionarios. Originario del sur de Francia, muy joven entró en la
resistencia contra la ocupación nazista, y en la filas de la IV Internacional.
En los años sucesivos, como dirigente político trotskista, tendría una
participación destacada en varios debates dentro del movimiento revolucionario
(acerca de la naturaleza de la revolución cubana, por ejemplo, o acerca de la
Revolución Cultural china, en textos que el actual Partido Obrero publicó en la
revista América India, en 1972).
Al mismo
tiempo, emprendió una carrera académica, como profesor de la Universidad de Grenoble, que le veria destacarse
como historiador de la revolución en el siglo XX. Sus obras más conocidas
fueron traducidas para varios idiomas. En los años 60-70, por ejemplo, su libro
Revolución y Guerra Civil en España, (en co-autoría
com Émile Témime), publicado por el Fondo de Cultura Económica, fue
intensamente leído y discutido en América Latina. El Partido Bolchevique,
Revolución en Alemania (1917 – 1923) son obras del mismo período, que
también conocieron difusión mundial. Publicó, en ediciones anotadas y críticas,
las actas del Primer Congreso de la Internacional Comunista, así como varias colecciones
de textos de Trotsky (sobre la revolución, sobre
Francia, sobre la guerra civil española). Sin duda, sus trabajos sobre la
revolución española, en los que desmenuzó la traición stalinista
al proceso revolucionario más profundo del siglo, son lo mejor de la obra de Broué, contribuyendo a deshacer uno de los mitos políticos
más persistentes del siglo pasado, y le valieron una inmensa autoridad
científica e intelectual en la propia España.
Produjo
trabajos de importancia hasta el final de su vida, aunque com
menor repercusión que los mencionados. Cabe destacar: Historia de la
Internacional Comunista, sus biografias Trotsky y Rakovski,
su libro Stalin y la Revolución (el
caso español), La Revolución Española. Fue el primer historiador
autorizado a entrar en los archivos cerrados de Trotsky,
cuando de su apertura en Harvard (en 1980) [Isaac Deutscher los consultara antes com
autorización especial] y también participó de conferencias y mesas redondas en
los más diversos países. Recordaba con especial cariño su participación en la
mesa redonda que cerró el Congreso en homenaje Leon Trosky realizado en la Universidad de San Pablo, en octubre
de 1990, junto a Jorge Altamira, Osvaldo Coggiola,
Michael Lowy y Seva Volkov (nieto de León Trotsky).
Gran coleccionador
de documentos, y dotado de memoria prodigiosa, sus trabajos académicos le
dieron merecida fama dentro de la mediocridad mayoritaria, aunque la misma
academia le reprochaba ser un historiador “estrechamente político”. Su gran
mérito habrá sido el de tomar las ideas de “revolución permanente” de Trotsky, así como sus principales textos políticos (en
especial la crítica al stalinismo) y usarlos como guia matriz de la investigación histórica, revelando la
fertilidad de las ideas del gran revolucionario, no sólo para la acción
política, sino también para la investigación científica, y hasta para la
creación artística.
Consagró, en
gran parte, sus últimos 25 años a la creación del Instituto Leon
Trotsky y a la publicación de los Cahiers
Leon Trotsky, que publicaron
numerosos trabajos sobre la historia del movimiento trotskista en todo el
mundo. Se trataba de una empresa política, a través de la cual pretendia propiciar la “unificación del movimiento”, por
encima de divergencias que le parecían superadas o sectarias. Esa fue su gran
limitación – su discontinuidad como militante y polemista en las filas de la IV
Internacional – producto de su creciente absorción por la academia en
detrimento de la militancia revolucionaria: concluyó aislado de las diversas
corrientes trotskistas, a las que pretendia
“sobrevolar”, los Cahiers y el ILT
concluyeron casi como una empresa personal del Broué
historiador, perdiendo la incisividad política,
histórica e ideológica, y hasta la originalidad, que poseían sus primeras
obras. Este curso político lo llevó, en sus últimos años, a concluir en la inactualidad del trotskismo, cuya
razón de ser, según él mismo, habría cesado con la muerte del stalinismo (de la URSS).
Su obra más
ambiciosa, su biografia de Trotsky,
tuvo mucho menos impacto que el esperado, justamente por ese motivo. Si corregia certeramente en diversos aspectos, y pretendia superar políticamente, la gran trilogia de Isaac Deutscher sobre
el revolucionario ruso, estaba muy atrás de ésta en materia de audacia de
interpretación histórica, pues concluía com el relato
de una frustración política, que Broué creia que era la del propio trotskismo
(o del bolchevismo como tal). En sus años finales, publicó una revista, Marxismo
Hoy, de escasa repercusión y que se pretendia
vehículo de grupos de marxistas frustrados, agrupados en siglas diversas con el
común marbete de “socialismo y democracia (o “democrático”)”, que pretendian todas distanciarse del “sectarismo leninista”,
una idea que conquistó al Broué final.
Su accidentada
carrera política, sin embargo, no borra el mérito de sus principales obras,
inicialmente citadas, que se mantiene en pié, y que contribuyó, com certeza, a la formación de más de una generación de
revolucionarios, en los más diversos países. Com su
amplitud de miras, y su gran dedicación al trabajo intelectual, Broué resumió, en su carrera personal, los impasses
políticos de las corrientes que lucharon, o dejaron de luchar, por la IV
Internacional después de la Segunda Guerra Mundial.
Personalmente,
fue íntegro, siempre dispuesto a colaborar com los
más modestos investigadores o militantes. Tuvo cinco hijos (uno de ellos es el
mundialmente conocido matemático Michel Broué) y sólo al final de su vida, ya jubilado, consiguió
adquirir un pequeño departamento, en Saint Martin
d’Hères, cerca de su Grenoble, abarrotado de libros y
papeles, pues siempre consagró sus recursos a la militancia política o a la
investigación científica. Su simpatía personal y bonhomia
de campesino conquistaba a quienes le conocían.
Prestamos aqui homenaje al historiador, al militante,
al amigo, cuya mejor obra continuará a formar en la ciencia y el arte de la
revolución a los jóvenes trabajadores y estudiantes que construyen el futuro
con los puños del mundo.
OC